febrero 22, 2012
febrero 20, 2012
DISERTACIONES PERSONALES POR CARENCIAS VIRTUALES

Estoy intentando postear todo lo que les debo, y en realidad estoy atrasadisiiiiimo.
Al menos, ahí lo llevo, ahí lo llevo.
Ya empecé al menos con este post pidiendo excusas y levantando mi voz de protesta a el internet tan mediocre que ofrece Comcel. El único y directo culpable de mi ausencia tan prolongada. Pensé hacerles una carta de protesta por el pésimo servicio con un lenguaje muy similar al de Doña Gloria (la del metro cable) pero me di cuenta a tiempo que si no se lee con entonación, quizás no surta el mismo efecto. Como sea. Los odie todo el mes.
Al menos ahora tengo Telmex. Cuatro gigas que me harán compañía en esta ciudad donde con Max, Millo y yo nos sentimos solos. Por que con el tiempo nos convertimos en el trio miseria y autista. Autista por que no tengo mas con quien hablar que con mis dos gatos. Miseria por que me contestaban y yo les entendía.
Por lo menos ya podre charlar con mas gente de simplonadas, como pedir la edad, gustos y que hace en sus tiempos libres. Luego cuando digan algo que no me guste, le podre hacer X a la pantalla e iniciar de nuevo con otra victima que utilizare para matar el tiempo
Pero bueno, tampoco es que halla hecho cosas tan inútiles en todo este tiempo sin internet. De hecho casi voy a terminar un libro que parece un tratado de Dummies para ser una gonorrea en la vida y quedar como todo un príncipe. Y ya he practicado algunos sabios consejos. He sorprendido un par veces a mi vecina espiándome por la ventana mientras me paseo desnudo haciéndome el que no encuentro las medias. Al menos le resulto “accidentalmente” morbosiable a alguien.
Eso ayuda mucho, sobre todo cuando mi ultimo intento monógamo se fue por el retrete. Pero bueno lo que paso, paso. No puedo seguir hablando de Alexandria que decidió formalizar con el hombre que dejo por andar conmigo.
No la culpo, ella es fiel a la teoría de peor es nada. Yo a la teoría mejor solo y caminando desnudo por la habitación que mal acompañado.
Seré honesto, aun la quiero. No con loca pasión desenfrenada como para casarme con ella. Pero le tengo mucho aprecio. Además creo que merece una disculpa de mi parte por haberla trapeado un par de veces en el blog y miles en el twitter. Así que discúlpeme, por que en realidad luego de un rompimiento de una relación siempre tiene demasiados agravantes, terceros implicados y terceros compartidos por cierto. En fin, todo mi amor y mi confianza por siempre para ella, amen. Y es que de las personas que quiero -realmente quiero- se cuentan con los dedos de una mano, y la incluyo.
Menos mal que desde que estaba en el colegio desistió de la idea de hacer un blog (aunque hizo el intento) y es una disléxica por conveniencia con el twitter por que sino aplicaría eso de “Ojo por ojo…”
(Pero debo aceptarlo, el ex novio que ahora volvió a ser el oficial, nunca me cayo bien, tiene muchas mañas raras, no es que yo sea muy normal. Pero al menos ella para mi siempre ha sido de One and Only)
Estar sin internet de repente me hizo extrañar a la Pin Up. Extraño platicar con ella, nada más platicar, de las pocas acerca de quienes puedo decir eso. Sobre todo teniendo en cuenta que nuestro ultimo intento “manos libres” fue tan desagradable que salió automáticamente de la lista de posibles personas con quien podría engañar en algún momento a la peor de las parejas. Si que fue mal polvo
Y dentro de la lista tan pequeñita de personas que mencioné arriba, está la arquitecta liciada que me hacia deliciosos sándwich con café desde que llegue a Bogotá. Ella si que era un amor de esos eternos-casi-fraternos que en cualquier momento pudieron brincar al otro lado. (Si no se hubiera puesto en medio Felipe, entonces ella no brinco al otro lado, sino a los brazos de mi amigo) Pero en fin, desde que se fue de la ciudad siento un vacío casi de película, sándwich y café. Aunque nos mandamos mensajes y me ve como un primo mongólico del cual abuso cuando estaba borracha y herida, me cae demasiado bien y hace falta. De eso me di cuenta ahora que no tenia internet, pues la extrañé tanto, tanto, tanto. Ahora ya tengo Internet, creo que la extrañare. Pero no mucho.
En fin, mientras no tuve internet me di cuenta que me hubiera gustado tener el poder de invocar a muchas personas, y nada mas con pensarlas se manifestaran. Pero como eso no pasaba, seguía hablando con Millo y Max. Y ellos me contestaban.
Ya lo saque de mi interior, ahora si a bloggear.
Al menos, ahí lo llevo, ahí lo llevo.
Ya empecé al menos con este post pidiendo excusas y levantando mi voz de protesta a el internet tan mediocre que ofrece Comcel. El único y directo culpable de mi ausencia tan prolongada. Pensé hacerles una carta de protesta por el pésimo servicio con un lenguaje muy similar al de Doña Gloria (la del metro cable) pero me di cuenta a tiempo que si no se lee con entonación, quizás no surta el mismo efecto. Como sea. Los odie todo el mes.
Al menos ahora tengo Telmex. Cuatro gigas que me harán compañía en esta ciudad donde con Max, Millo y yo nos sentimos solos. Por que con el tiempo nos convertimos en el trio miseria y autista. Autista por que no tengo mas con quien hablar que con mis dos gatos. Miseria por que me contestaban y yo les entendía.
Por lo menos ya podre charlar con mas gente de simplonadas, como pedir la edad, gustos y que hace en sus tiempos libres. Luego cuando digan algo que no me guste, le podre hacer X a la pantalla e iniciar de nuevo con otra victima que utilizare para matar el tiempo
Pero bueno, tampoco es que halla hecho cosas tan inútiles en todo este tiempo sin internet. De hecho casi voy a terminar un libro que parece un tratado de Dummies para ser una gonorrea en la vida y quedar como todo un príncipe. Y ya he practicado algunos sabios consejos. He sorprendido un par veces a mi vecina espiándome por la ventana mientras me paseo desnudo haciéndome el que no encuentro las medias. Al menos le resulto “accidentalmente” morbosiable a alguien.
Eso ayuda mucho, sobre todo cuando mi ultimo intento monógamo se fue por el retrete. Pero bueno lo que paso, paso. No puedo seguir hablando de Alexandria que decidió formalizar con el hombre que dejo por andar conmigo.
No la culpo, ella es fiel a la teoría de peor es nada. Yo a la teoría mejor solo y caminando desnudo por la habitación que mal acompañado.
Seré honesto, aun la quiero. No con loca pasión desenfrenada como para casarme con ella. Pero le tengo mucho aprecio. Además creo que merece una disculpa de mi parte por haberla trapeado un par de veces en el blog y miles en el twitter. Así que discúlpeme, por que en realidad luego de un rompimiento de una relación siempre tiene demasiados agravantes, terceros implicados y terceros compartidos por cierto. En fin, todo mi amor y mi confianza por siempre para ella, amen. Y es que de las personas que quiero -realmente quiero- se cuentan con los dedos de una mano, y la incluyo.
Menos mal que desde que estaba en el colegio desistió de la idea de hacer un blog (aunque hizo el intento) y es una disléxica por conveniencia con el twitter por que sino aplicaría eso de “Ojo por ojo…”
(Pero debo aceptarlo, el ex novio que ahora volvió a ser el oficial, nunca me cayo bien, tiene muchas mañas raras, no es que yo sea muy normal. Pero al menos ella para mi siempre ha sido de One and Only)
Estar sin internet de repente me hizo extrañar a la Pin Up. Extraño platicar con ella, nada más platicar, de las pocas acerca de quienes puedo decir eso. Sobre todo teniendo en cuenta que nuestro ultimo intento “manos libres” fue tan desagradable que salió automáticamente de la lista de posibles personas con quien podría engañar en algún momento a la peor de las parejas. Si que fue mal polvo
Y dentro de la lista tan pequeñita de personas que mencioné arriba, está la arquitecta liciada que me hacia deliciosos sándwich con café desde que llegue a Bogotá. Ella si que era un amor de esos eternos-casi-fraternos que en cualquier momento pudieron brincar al otro lado. (Si no se hubiera puesto en medio Felipe, entonces ella no brinco al otro lado, sino a los brazos de mi amigo) Pero en fin, desde que se fue de la ciudad siento un vacío casi de película, sándwich y café. Aunque nos mandamos mensajes y me ve como un primo mongólico del cual abuso cuando estaba borracha y herida, me cae demasiado bien y hace falta. De eso me di cuenta ahora que no tenia internet, pues la extrañé tanto, tanto, tanto. Ahora ya tengo Internet, creo que la extrañare. Pero no mucho.
En fin, mientras no tuve internet me di cuenta que me hubiera gustado tener el poder de invocar a muchas personas, y nada mas con pensarlas se manifestaran. Pero como eso no pasaba, seguía hablando con Millo y Max. Y ellos me contestaban.
Ya lo saque de mi interior, ahora si a bloggear.
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