Primero: porque en diciembre usted sufre de cargo de conciencia. Si no se ha dado cuenta, el año se pasó y no ahorro nada. No tiene ni la moto, ni el carro, ni la casa, ni la novia, ni la finca que se prometió tener el año pasado. Si, esas metas que usted se trazó mientras se atragantaba con las doce uvas, intentando atinar a la cuenta regresiva de fin de año de la emisora local, entre sirenas, pitos y matracas, el 31 de diciembre pasado.
Aunque cabe aclarar también que puede sentirse eximido del fracaso del dichoso agüero, porque nunca tendremos la plena seguridad en qué momento exactamente, debemos atragantarnos la garganta con uvas. Acaso será, ¿doce minutos antes del nuevo año? ¿Los primeros doce minutos del nuevo año? ¿Seis minutos del año que termina y seis minutos del nuevo año? No lo sé yo tampoco. Si alguien lo sabe, con una razón diferente a "porque lo dijo su abuelita", háganos la caridad de hacer llegar esa información lo más pronto posible a nuestra revista.
Pero mientras tanto lo que si puede tener por seguro, es que luego de mirar el calendario y ver que no tiene nada de lo deseado, podría llegar a pensar que las pinches doce uvas no sirvieron para nada o por lo menos hizo algo mal de la famosa costumbre navideña (y eso que alguna vez se las trago con todo y pepa, para ver si le surtían efecto).
Segundo: diciembre nos trae a muchos una misión (al mejor estilo de misión imposible), como lo es el decorar su hogar para las fechas navideñas. Y es que uno puede llegar fácilmente a gastarse casi cuatro días poniendo por toda la casa pasto sintético, luces de colores que bailan al son de quien sabe qué, muñecos de nieve falsos, cálidos y sólidos, “papás Noel” haciendo las cosas más ridículas, solo por mencionar el infinito de “pendejaditas” que se pueden utilizar en la tarea de decorar, durante cuatro días una casa.
El objetivo: Hacer que el aposento de uno, sea el más bonito de la cuadra. Eso si, camuflando el ideal de hacer que la vecina del lado se “muera” de la envidia, de ver como se tiene buen gusto y plata, para ponerle luces a la casa hasta en el inodoro.
Tercero: ¿Qué sería de diciembre sin la famosísima e infaltable ancheta? Esta sub- categoría de obsequio, barata y mal envuelta, que solo sale al mercado en diciembre, que tiene la cualidad de desentonar con los regalos recibidos de tantas primeras comuniones, bautizos y matrimonios, es un obsequio que jamás podría faltar.
Además ya es una costumbre fingir sorpresa y hasta agradecer, la misma infeliz canasta de todos los años, con una botella de vino barata, una caja de galletas y una que otra bobadita dependiendo del tamaño de la canasta. Todo delicadamente decorado con un moño en cinta de regalo en la parte superior, en un pliego de papel transparente y ruidoso.
Pero, ¿qué pasa puertas adentro con esta dichosa ancheta”? El vino se acaba en un par de minutos con las visitas inesperadas que llegan a acabar con las hayacas de la familia. Y por lo general, la canasta nunca tiene lugar en la casa, así que la manera menos cruel de deshacernos de ella es empacándola en compañía de las galletas y otro vino que encontramos en la alacena, para regalársela a la vecina del al lado. Si, la misma que está verde de la envidia de ver la decoración navideña que logramos en cuatro días. Obviamente esas galletas, el vino y la canasta, seguirá haciendo su recorrido por todo el barrio.
Cuarto: el espíritu navideño se mete en los corazones y hasta en las camas. Es casi un rito que mucha gente se levante a las cuatro de la mañana a ir a la iglesia, cosa que me parece poco sabia teniendo en cuenta que esas mismas personas están de vacaciones y pelearon durante los once meses anteriores de lunes a viernes, cuando tenían que madrugar a las seis de la mañana.
Quinto: la oleada de pólvora en las calles de la ciudad es realmente violenta. Si, esa que usted no sabe si correr o taparse los oídos para que no le quede un pitico súper jarto en el tímpano. Y lo peor de todo es que toda la vida hemos vivido con ella y siempre están repitiéndonos el “No se tape los oídos que queda sordo”.
Sexto: nunca he visto a Papa Noel. Y si lo viera, lo asesoraría con el abogado más sanguinario que exista. Es más, yo me ofrecería a pagar los honorarios del abogado y hasta me involucraba con todo el proceso jurídico, así no sepa nada de leyes, porque esa demanda daría más plata que las mismas pirámides.
Y es que el asunto es elemental, a ese pobre hombre le han “cagado” (perdonen la expresión) más su imagen que a cualquier otro personaje. He visto tanto Papa Noel “pachuco” patrocinando descuentos de jeans y zapatos en las calles, que me da pesar con el viejito original. Además, si existe un Papa Noel verdadero, con todo el dinero que recogerá de las demandas, tendrá platica suficiente para hacerse unas cuantas lipos, mandarse a podar la barba y templarse las arrugas, pero sobre todo cambiar de trabajo.
Séptimo: algo que sencillamente nunca puede faltar un diciembre que se respete, es a Kevin McCallister, interpretado por Macaulay Culkin, en Mi Pobre Angelito uno y dos en todos los canales nacionales de televisión. Desde que tengo uso de razón he visto a esos dos ladrones intentar atrapar a ese niño hiperactivo al igual que el coyote con el correcaminos y jamás lo han logrado.
En diciembre son claves los trabajos de la temporada, ese es el octavo punto. Señoritas y jóvenes sin el menor conocimiento de moda, contratados en las tiendas de ropa para asesorarnos en la compra de “el estreno”, costumbre que no se a quien se le ocurrió (seria de los mismos creadores de las doce uvas), pero que todos intentamos seguir al pie de la letra. Posiblemente quien empezó con esta moda de estrenar en esta época pudo haber sido algún dueño de almacén, quien decidió seguir vendiendo las mismas cosas a un mayor precio, pero con vendedores de pésimo gusto.
Noveno: en diciembre otros que entran trabajar (honestamente se deberían tomar una vacaciones indefinidas), son todos aquellos cantantes recicladores. Guayaba, Mango, Iván, Pebbles, Bambam y no bastando con eso, los factorazos. Lo malo no es que canten, o que nos tengamos que “calar” durante todo un mes sus melodiosas voces en todas las tiendas, esquinas o emisoras. El asunto es que cantan las mismas canciones que sonaron toda la vida. Lo único que cambia es el color de la camisa y los pasos de la coreografía. Bueno en el caso de algunas orquestas, las niñas suelen perder tela de sus vestidos, como Iván arrugas de su cara.
Bueno, por lo menos sé como es la cara de Iván. Pero alguien la ha visto la cara al niño que todas las navidades en un villancico, con la voz más chillona del mundo le pregunta a su mamá donde están los juguetes. En tantos años y esta señora no .ha encontrado trabajo digno para comprarle así sea un trompo al niño, por Dios
Décimo: ¿a alguien le puede salir por lo menos afinadas tres frases de “Noche de Paz” o es solo un villancico exclusivo para niñas o para niños sin testículos? En los villancicos se hablan de pastores, pero vale la pena aclarar también que no quedan pastores. Primero porque unos son desplazados de la violencia y andan por acá buscando trabajo. Segundo, porque otros entregaron las armas y se reinsertaron a la sociedad.
Y, “ven a mi casa en esta navidad” es el único villancico que queda perfecto, por que irremediablemente llego la dichosa época, así de paso brujea las decoraciones y las luces que me hizo poner mi mamá por toda la casa durante cuatro días.
Por ahora todo está invadido de adornos, muñecos luces y de un espíritu al que llaman navidad, que nos toca a todos, así no hubiéramos cumplido ni la tercera parte de nuestras metas del año. Prepárese para escuchar la música que ha tarareado durante toda su vida, y como última recomendación para el fin de año embutase no doce, sino trece uvas y el próximo año por estas fechas me cuenta si de esta manera si funciona el dichoso agüero.
SE ME OLVIDABA... ¿FELIZ AÑO?
SHERK EN NAVIDAD:
WTF? Qué fue eso?. O mejor. Porque hacen eso?
BRING IT ON: FIGHT TO THE FINISH
Una nueva película de porristas y en esta particularmente venden a las latinas como unas nenas con la única capacidad de vestirse como unas zorras?. Los porristas nuevamente en esta saga son unos pirobos snob, tontos y peeeesimos actores.... Hemos decaído, hemos decaído. No pierda su tiempo y su dinero… go! Wildcats
ALL ABOUT STEVE
Sandra Bullock. Demostrando que lo suyo es la comedia romántica. Solo que se ve algo… joven? Y rubia?. Pero entretenida. Es ese tipo de películas en las que uno se puede llegar a sentir taaaan identificado!...que te encantan!!!!
500 DIAS JUNTOS
Otra película rosa que nos deja… con la deliciosa y mortificante sensación de soltería ilimitada. Algo así como la lección 2345. Para saber si están en una relación. O sencillamente saliendo....
THE PRINCESS AND THE FROG
Feliz. Una princesa sin corona, inteligente y negrita. Un príncipe pobre, abiertamente vagabundo y completamente vago. Diablos, amo las películas rosa... Hasta en muñequitos!!!
WHERE THE WILD THINGS ARE
Una historia corta e infantil, con un trasfondo implícito entre mucho pelo y algo pintoresco. Porque dentro de cada uno de nosotros, hay uno de ellos. Aunque no dice mucho, por momentos sentí viendo Alicia en el país de las maravillas y yo era el conejo del sombrero

